Tomo 1 – El Desafío del Fútbol Infantil
Editorial: Formar con sentido en tiempos de prisa
No es fácil ser entrenador. Pero tampoco es fácil ser padre. Y quizás por eso mismo, formar en el fútbol infantil ya no es solo enseñar fútbol. Es intentar construir sentido en medio de una tormenta emocional, cultural y generacional que ningún curso te preparó para enfrentar.
Vivimos tiempos donde todo se acelera. Las respuestas llegan en segundos, los contenidos duran minutos, y las recompensas son inmediatas. Pero el fútbol, el verdadero fútbol formativo, sigue necesitando tiempo. Paciencia. Proceso. Y ahí está el primer gran desafío: enseñar a una generación que todo lo quiere ya, que el camino también importa.
Esta revista nace de conversaciones reales. De entrenamientos observados. De frustraciones compartidas y de pequeños triunfos celebrados en silencio. Porque creemos que el fútbol infantil puede ser algo más que entretenimiento. Puede ser formación integral. Puede ser escuela de vida.
¿Es posible formar con sentido en medio del caos? Creemos que sí. Y este primer tomo está dedicado a explorar cómo.
Capítulo 1: ¿Formar para ganar o ganar para formar?
El dilema que divide silenciosamente al fútbol infantil
Quizás lo escuchaste mil veces. Quizás lo repetiste. Pero… ¿te detuviste a pensar lo que realmente significa? No es una frase de moda. Es un dilema pedagógico, ético y deportivo que define quién sos como entrenador y qué tipo de futbolistas estás dejando al deporte.
Formar para ganar significa:
- Enseñar antes que exigir
- Aceptar errores como parte del proceso
- Construir jugadores, no resultados
- Apostar al crecimiento, no solo al marcador
Ganar para formar, en cambio, es:
- Usar la victoria como excusa
- Marginar al que “todavía no rinde”
- Adaptar el entrenamiento solo para competir
- Premiar obediencia táctica sin comprensión del juego
“El problema no es competir. El fútbol es, por naturaleza, competitivo. El problema es cuando el resultado se vuelve el único criterio para evaluar si estamos formando bien.”
Y ahí es cuando se margina al que comete errores, se enseña a “funcionar” sin entender, se castiga el intento fallido y se entrena para el aplauso, no para el juego.
Formar para ganar no es resignarse. Es construir primero jugadores… y luego competir. Si el proceso es coherente, el resultado llega. Y si no llega, el jugador sí. Porque ganar está bien. Pero ganar con jugadores formados por vos, que piensan, que se equivocan y aprenden… eso es formar. Eso es dejar huella.
Capítulo 2: TikTok vs. La Pelota
Entrenar en 2025: el gran dilema generacional
¿Quiénes son estos chicos que entrenás cada semana? La Generación Alfa. Nacidos después del 2010. Crecieron con algoritmos, no con potreros. Y eso marca todo: su forma de aprender, de frustrarse, de relacionarse con el esfuerzo.
¿Qué los caracteriza?
- Quieren ganar rápido
- Quieren ver resultados ya
- Están acostumbrados a recompensas inmediatas
- Les cuesta esperar
- Les cuesta equivocarse
- Les cuesta sostener el esfuerzo
¿Y quién les enseñó eso? Un mundo que recompensa lo pasivo: TikTok, YouTube, videojuegos… Todo inmediato, todo brillante, todo corto.
¿Qué lugar ocupa el fútbol en todo esto? Cuando se entrena bien, es frustración sana, repetición con sentido, aprendizaje a largo plazo. Pero eso… hay que sostenerlo.
“A esta generación no hay que evitarle la frustración. Hay que enseñarle a frustrarse sin romperse. Y el fútbol, si lo usamos bien, es la mejor escuela emocional que existe.”
¿Tienen que ganar los chicos? Sí. Pero no a cualquier costo. Ganar motiva, enseña y puede validar el esfuerzo. Pero también puede presionar, alimentar el ego y deformar la formación.
¿Cómo sabés si estás formando bien?
- Si después de perder, quieren seguir entrenando
- Si después de ganar, reconocen que no jugaron bien
- Si los valoran más allá de los resultados
Capítulo 3: Familias, culpas y límites difusos
El entrenador en medio de la tormenta emocional
Formar en el fútbol infantil ya no es solo enseñar fútbol. Es intentar construir sentido en medio de una tormenta que incluye padres con culpa crónica, chicos con baja tolerancia al esfuerzo, pantallas que premian lo pasivo y una cultura que dice: “no incomodes al niño”… cuando en realidad, formar es incomodar con sentido.
¿Qué está pasando afuera de la cancha?
Los padres intentan poner límites, pero a veces con miedo de no parecer autoritarios. Quieren acompañar, pero desorientados en cuándo intervenir y cuándo no. Sienten que si su hijo se frustra, algo están haciendo mal. Entonces aparece el círculo vicioso: están todo el tiempo, pero sin autoridad; ceden por amor, pero sin dirección; y muchas veces, le piden al club lo que no pueden sostener en casa.
¿Qué debería ser el fútbol?
- Un refugio de realidad
- Un espacio de formación emocional
- Una escuela de esfuerzo, superación y equipo
“Si los clubes ceden a la presión de los padres, convierten a los chicos en clientes y obligan al entrenador a pedir permiso para formar… entonces ya no estamos entrenando. Estamos ‘entretenerizando’ el fútbol.”
¿Qué podemos hacer los formadores? No podemos cambiar el sistema entero, pero sí podemos ser un refugio con sentido dentro del caos: sostener un proyecto pedagógico claro, conversar con las familias desde la empatía, mostrar que el “NO” con amor también educa, enseñar a perseverar y reivindicar el valor de la frustración como parte del camino.
Capítulo 4: La equidad no reparte minutos como caramelos
¿Tienen que jugar todos el mismo tiempo?
Es una pregunta incómoda. Pero real. Y si trabajás con chicos, seguro te la hiciste más de una vez. Porque es verdad: un partido dura 40 minutos, pero algunos chicos juegan apenas 5. Y hay familias que hacen más de 100 km para verlos entrar cuando el partido ya está definido.
Formar con equidad no es repartir minutos como si fueran caramelos. Es entender el momento, la actitud y el camino de cada jugador. No todos están en el mismo punto. Y no todos tienen las mismas intenciones dentro del grupo.
En un mismo grupo conviven realidades distintas:
- Chicos que entrenan con compromiso
- Chicos que quieren mejorar, competir, crecer
- Chicos que vienen solo por recreo
- Chicos que van porque un amigo va
- Chicos que van porque los obligan
“¿Tiene sentido dar los mismos minutos de juego al que se esfuerza y progresa, que al que ni siquiera quiere estar ahí? No sería justo. Ni para uno… ni para el otro.”
No es injusto dar más minutos a quienes:
- Se comprometen en cada entrenamiento
- Muestran evolución real
- Sostienen una actitud de mejora
- Están listos para el siguiente nivel
El verdadero camino está en liderar con claridad: dar espacios reales de juego, pero sin peso de resultado; mostrar que la mejora es posible con actitud; brindar oportunidades sin regalar minutos sin mérito.
Porque el que entrena como jugador, tiene que jugar como tal. Y el que viene por recreo, también merece jugar… pero no más que el que se está formando de verdad. Eso no es injusticia. Eso es equidad.
Capítulo 5: El clásico – Entre la emoción y la formación
Cuando el partido pesa más que el resto
Hay partidos que marcan. Y entre ellos, hay uno que siempre pesa más que el resto: el clásico. Se juega con emoción, con historia, con orgullo. Y sí… también con presión.
Pero el clásico no es nuestro. No es del entrenador, ni de los padres, ni del coordinador. Es de ellos. De los chicos. Y ahí aparece el primer error: trasladarles nuestras expectativas, nuestras presiones, nuestra necesidad de ganar.
El clásico tiene que vivirse, sentirse, aprenderse. Pero no cargarse. Porque no hay formación posible cuando el miedo a fallar paraliza.
Entonces… ¿a quién ponés? ¿A los mejores? ¿A todos? ¿Cómo sostenés el proyecto sin perder chicos ni sentido?
La opción que proponemos: Formación con inteligencia emocional
- Armás el once con los preparados
- Usás los cambios con criterio
- Todos pisan la cancha, sumando al menos 7 u 8 minutos
Y sobre todo: si ganás, celebrás en equipo. Si perdés, aprendés en equipo. Nadie queda afuera, porque cada chico hizo algo para llegar hasta ese partido.
“¿Cómo se sostiene el criterio en medio de la tormenta? Con transparencia, comunicación pedagógica y reconocimiento visible.”
Tres pilares fundamentales:
- Transparencia desde el primer día: Nunca prometas lo que no vas a cumplir
- Comunicación pedagógica: Si un chico no va a jugar el clásico, lo hablás antes
- Reconocer el compromiso de forma visible: No todos pueden jugar el clásico, pero sí pueden tener más exigencia en entrenamientos
Capítulo 6: Sistema vs. Comprensión del juego
El sesgo silencioso pero peligroso
Después de todo lo que hablamos —de las familias, de los minutos en cancha, del clásico, del liderazgo con criterio— cerramos con un sesgo silencioso pero peligroso: se enseñan solo sistemas para funcionar, sin comprender el juego.
Este error no nace en el entrenador. Nace más arriba. En el miedo institucional al caos. Para evitarlo, muchos coordinadores repiten: “Todos los equipos del club deben jugar igual.” Suena lógico, profesional, formativo. Pero… ¿es realmente formativo?
¿Qué pasa cuando todos deben jugar igual?
Ventajas: orden organizacional, transición más simple, identidad de club.
Pero los riesgos pesan más:
- Se mata la creatividad táctica del entrenador
- Se ignora el contexto de cada categoría
- Se fuerza a los chicos a encajar
- Se enseña el sistema, pero no el juego
- Se forma para ejecutar, no para pensar
“Enseñar el juego no es enseñar un módulo. Es enseñar a leer, interpretar y decidir. No queremos robots tácticos. Queremos jugadores inteligentes.”
¿Qué haría un club verdaderamente formativo? Bajaría principios generales, no sistemas cerrados: juego asociativo, toma de decisiones, flexibilidad táctica, lectura del rival.
Así, cada entrenador puede adaptar principios a su grupo, aplicar lo que observa, enseñar a pensar. Formar es dar herramientas, no moldear copias.
Porque hay partidos donde hay que defender bajo, hay equipos sin extremos, y hay entrenadores que ven lo que no se ve desde la oficina. Formar también es confiar en el que está en cancha.
Reflexión final: El fútbol que elegimos construir
Llegamos al final de este primer tomo con una certeza: el fútbol infantil está en una encrucijada. Podemos elegir el camino fácil —entrenar para complacer, formar para no incomodar, enseñar para que funcionen— o podemos elegir el camino formativo de verdad.
Ese camino implica:
- Sostener procesos cuando todo empuja al resultado inmediato
- Tomar decisiones difíciles con criterio pedagógico
- Conversar con familias desde la empatía, no desde el juicio
- Enseñar a una generación digital que el esfuerzo también construye
- Formar jugadores que piensen, no que solo ejecuten
“Si esto te hizo ruido, es porque vas por el camino correcto. Y si buscás herramientas reales para sostener este enfoque… no estás solo. Estamos construyendo otro fútbol, desde la base.”
¿Querés ser parte de esta transformación?
El fútbol infantil necesita entrenadores preparados. Entrenadores que entiendan que formar va más allá de enseñar técnica y táctica. Que sepan leer contextos, gestionar emociones y construir procesos con sentido.
Si sentís que este enfoque refleja lo que intentás hacer cada semana, y querés herramientas para sostenerlo con criterio, estructura y estrategia…
Es momento de formarte como Entrenador de Fútbol Infantil con enfoque UEFA.
Porque el fútbol que viene se construye hoy. En cada entrenamiento. En cada decisión. En cada chico que pasa por tus manos.
¿Comenzamos?
Revista del Entrenador – Tomo 1
Una publicación dedicada a quienes eligen formar con sentido




